Startups, emprendedores y los falsos autónomos

Vamos a hablar en esta entrada de lo que se conoce como “falso autónomo“, una figura cada vez más extendida y que, en muchos casos por mero desconocimiento, puede traer muchos problemas a las empresas.

Y es que la contratación laboral encubierta de trabajadores, que es lo que se conoce como el falso autónomo, da lugar a situaciones que se suceden de manera cada vez más habitual en los entornos de startups y con emprendedores o empresarios que quieren sacar sus proyectos adelante y suelen estar en una etapa temprana de desarrollo. Y aunque en algunos casos ocurre por pura picaresca, en muchos otros sucede, como hemos comentado, por mero desconocimiento. Sin embargo, eso no impide que constituya una situación ciertamente delicada para el empresario por las consecuencias que puede acarrearle.
Por eso, os damos las claves para poder identificar cuándo podemos estar ante un falso autónomo y los riesgos que de ello se derivan.

A la hora de contratar

Es posible que os resulte familiar la situación en la que os encontráis con que en la empresa ya necesitáis un desarrollador informático, o alguien que os lleve el papeleo administrativo y os atienda el teléfono de la recién estrenada oficina, o cualquier tipo de trabajo que no podéis sacar adelante solamente los socios. Y vuestra primera idea es contratar un autónomo, ya que no encaja con vuestro dinamismo o vuestra situación económica el tener a un empleado con contrato laboral y con fuerte vínculo con la empresa.
Por lo que decidís acudir a alguien que esté dado de alta como autónomo, o le pedís que se dé de alta como autónomo, firmáis un contrato mercantil y así, como ya es autónomo, es ajeno a vuestra empresa o proyecto y fuera de toda sospecha de laboralidad. Y comienza a realizar el trabajo o a prestaros el servicio para el que ha sido contratado.

Los indicios de laboralidad

Sin embargo, los problemas empiezan cuando el autónomo se encuentra con que tiene su puesto de trabajo en vuestras oficinas; o cuando se le indica un horario de oficina que ha de cumplir; o cuando la empresa le proporciona todos los instrumentos y herramientas de trabajo que necesita para llevar a cabo su labor; o incluso, en algunos casos, le facilita un uniforme o unas estrictas normas de vestimenta; o si las facturas que emite el autónomo son únicamente a vosotros y con una cantidad fija pactada previamente entre las partes: lo que acaba siendo un salario en toda regla.
Estos son solamente algunos ejemplos que se pueden dar, ya que la determinación de la existencia de una relación laboral encubierta se basa en la interpretación de ciertos indicios, entre los que se encuentran los ya comentados: horario, puesto de trabajo, establecimiento de salario o incluso la dependencia organizativa de la empresa. Cuando alguna de estas situaciones sucede, es posible que nos encontremos con que hemos contratado a un falso autónomo. Es decir, tenemos un empleado en régimen laboral en toda regla.

Irrenunciablidad de los derechos de los trabajadores

Esto es así debido a que, en nuestro derecho, los contratos son lo que son y no lo que dicen que son. Por poner un ejemplo extremo al margen de este tema: si tenemos un documento al que llamamos “contrato de compraventa” y lo que describe es un convenio matrimonial, el documento será un convenio matrimonial, se llame como se llame.
Y dado que, en el caso que nos ocupa, los derechos de los trabajadores son irrenunciables, es totalmente indiferente que un autónomo esté dado de alta como autónomo y facturando como autónomo, si la relación que subyace es realmente laboral.
El impacto de desentrañar la relación verdadera que subyace al contrato existente, en este caso puede tener consecuencias graves para el empresario, al tener el derecho laboral una tendencia de atracción a su esfera de actuación y, por tanto, aplicándose la normativa laboral al que creíamos que era un trabajador autónomo de nuestra empresa.

Consecuencias de tener un falso autónomo

Por lo tanto, el empresario que cuente en su plantilla con falsos autónomos, en el momento en que surja cualquier desavenencia entre ellos, podrá ver cómo el trabajador le demanda pidiendo que se le reconozca su condición de empleado, con todos los derechos laborales que a ello pueda acompañar: vacaciones retribuidas, indemnización por despido, sus cotizaciones a la Seguridad Social (que deberán ser, además, pagadas con recargo y sanción), las retenciones del IRPF (más los mismos recargos y sanciones), etc.
El asunto de los trabajadores en la empresa es muy delicado y, como hemos querido exponer en esta entrada, puede crear situaciones muy desagradables y costosas para una empresa que, en sus primeros meses o años de vida, puede encontrarse en una situación de no poder hacer frente a los pagos y sanciones.
Por todo ello, si te encuentras en la situación de necesitar contratar a alguien para tu empresa, lo mejor es acudir a un abogado que te asesore a la hora de elegir la mejor manera de regularizar la relación con tus trabajadores o proveedores de servicios y, evitar, de esta manera, cualquier problema en el futuro. En FreeDeLibre podemos ayudarte a conseguirlo con éxito.
Más adelante trataremos de manera específica la problemática de los falsos autónomos en las plataformas, otro tema muy relacionado con este artículo y que está de actualidad, sobre todo tras los resultados de la consulta organizada por la Unión Europea sobre este asunto.
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